México tiene el potencial de ganar una ventaja importante en el comercio gracias al reciente pacto comercial entre Vietnam y Estados Unidos. Según los iniciales estudios económicos, la nación podría situarse en una posición ventajosa, con un beneficio estimado de 6 a 1, en comparación con los posibles impactos de este acuerdo sobre su balanza comercial.
El acuerdo bilateral entre Vietnam y Estados Unidos está diseñado para mejorar el intercambio de bienes y servicios, reducir barreras arancelarias y fortalecer las cadenas de suministro en sectores estratégicos. Sin embargo, lejos de representar un riesgo para la economía mexicana, se prevé que abra nuevas oportunidades de integración regional para México, especialmente en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Expertos en comercio internacional han subrayado que la ubicación geográfica privilegiada de México, sumada a su red de tratados comerciales, le otorgan una posición estratégica para captar inversiones que buscan instalarse cerca del mercado estadounidense. Esta tendencia, conocida como nearshoring, ha cobrado fuerza en los últimos años y se ve reforzada por las condiciones logísticas y la infraestructura ya instalada en territorio mexicano.
Las proyecciones indican que por cada ventaja que Vietnam obtenga con su nuevo acuerdo con Estados Unidos, México podría obtener seis veces más beneficios, gracias a su acceso preferencial al mercado de Estados Unidos, su fuerza laboral capacitada y costos competitivos. Además, el marco jurídico y comercial proporcionado por el T-MEC brinda seguridad a los inversionistas interesados en operar en América del Norte.
Un área que podría sacar gran provecho de esta situación es la manufactura, especialmente en sectores como el automotriz, el de la electrónica, el textil, el aeroespacial y el de aparatos médicos. La proximidad a Estados Unidos ofrece tiempos de entrega reducidos y costos de transporte más bajos, factores que actualmente son cruciales para las decisiones de las empresas en un entorno mundial inestable.
Otro elemento que beneficia a México es la presente reestructuración de las redes globales de abastecimiento. Debido a las interrupciones causadas por la pandemia y los conflictos geopolíticos entre las principales potencias, numerosas compañías han preferido trasladar sus operaciones a lugares más estables y próximos a sus mercados principales. En este contexto, México se distingue como una alternativa viable y atractiva para la reubicación de industrias.
La política industrial y comercial de México también ha comenzado a alinearse con esta nueva realidad. El gobierno ha puesto en marcha diversos programas para facilitar la llegada de inversiones, mejorar la infraestructura logística y promover la capacitación del capital humano. Asimismo, se han fortalecido los vínculos con el sector privado para aprovechar al máximo el entorno favorable.
También, la relación comercial con Vietnam podría resultar en un aumento de intercambio tecnológico y en oportunidades para la complementariedad productiva, en vez de una competencia directa. A medida que Vietnam obtiene acceso a productos agrícolas o tecnologías de Estados Unidos, México tiene la posibilidad de consolidar su papel como proveedor confiable de productos con mayor valor agregado para ese mercado.
La clave estará en aprovechar de manera estratégica los diferenciales competitivos de México, como su cercanía geográfica, experiencia exportadora, capital humano especializado y marco legal estable. El contexto actual abre una ventana de oportunidad que podría consolidar al país como uno de los centros manufactureros más importantes del hemisferio occidental.

