Luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificara como “irrelevante” el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y asegurara que su país “no necesita autos fabricados en México”, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo estar “convencida” de que el vínculo comercial bilateral se mantendrá, al subrayar la alta integración económica de Norteamérica.
“Estoy convencida de que la relación comercial con Estados Unidos continuará”, expresó Sheinbaum este miércoles en su conferencia matutina. La mandataria indicó que las economías de México, Estados Unidos y Canadá se encuentran “profundamente interrelacionadas” y destacó que, dentro de Estados Unidos, los principales defensores del acuerdo son los empresarios, debido a las ventajas que aporta a sus cadenas de suministro y a sus inversiones.”
Las declaraciones de Sheinbaum se produjeron un día después de que Trump, al recorrer una planta automotriz de Ford en Detroit, asegurara que “ni siquiera pensaba” en el T-MEC porque lo consideraba “irrelevante”. En ese mismo escenario, el mandatario reafirmó su propósito de fomentar la producción nacional de vehículos en territorio estadounidense y señaló que compañías de diversos países están moviendo o ampliando sus plantas en Estados Unidos para fabricar automóviles.
En respuesta, Sheinbaum mencionó como ejemplo una reciente adquisición realizada por empresarios estadounidenses de una compañía de transformadores en México, interpretándola como una muestra de continuidad y confianza en el clima de negocios; además, reiteró que el T-MEC “resulta sumamente favorable” para Estados Unidos y sostuvo que, dada la fuerte integración regional, el debate debería orientarse a cómo profundizar el acuerdo, incluso contemplando ajustes cuando sean necesarios, señalando que “esta integración es muy complicada de deshacer” y añadiendo que “lo que corresponde es preguntarse cómo seguir impulsando el tratado y, si se requieren cambios, entonces se buscan esos cambios”.
El T-MEC constituye la versión renovada del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), puesto en marcha en 1994, y comenzó a regir el 1 de julio de 2020. Este acuerdo pretende impulsar la inversión, facilitar el libre intercambio de bienes y servicios, promover la creación de empleo y fortalecer el desarrollo en los tres países.
En varias ocasiones, Trump ha aludido al tratado con expresiones similares. En 2024, previo a asumir su segundo mandato, afirmó que pretendía modificar el acuerdo y señaló que comunicaría de manera oficial a México y Canadá su plan de activar la cláusula de renegociación cada seis años. Después, en diciembre de 2025, volvió a mencionar que contemplaba dejar que caducara o bien impulsar un pacto renovado.
Los tres países tendrán que examinar el tratado en 2026 y decidir si prolongan su vigencia.

