Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios publicitarios (si los hubiera). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics y Youtube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de privacidad. Haga clic en el botón para consultar nuestra Política de privacidad.

 

Huatabampo: Un municipio mexicano quita aguijones a rayas para que no piquen a los turistas | futura america

Huatabampo: Un municipio mexicano quita aguijones a rayas para que no piquen a los turistas |  futura america

EL PAÍS ofrece abierta la sección América Futura para su aportación informativa diaria y global sobre el desarrollo sostenible. Si quieres apoyar nuestro periodismo, suscríbete aquí.

Para evitar picar a los turistas durante la Semana Santa, el Ayuntamiento de Huatabampo, en el estado mexicano de Sonora, llevó a cabo la mutilación de rayas en una de sus playas más visitadas. En unos videos difundidos por activistas en las redes sociales, se observa cómo personal de la secretaría municipal de Ecología captura a los alevines y, antes de devolverlos al agua, les arranca la espina venenosa.

En uno de los videos publicados, un trabajador de la Alcaldía de Huatabampo explica que a las rayas se les quita el aguijón para que los turistas “puedan bañarse, divertirse y al mismo tiempo puedan salir sin ningún percance”. Para Raúl Díaz, director del Centro de Estudios Tecnológicos del Mar (Cetmar), se trata de un «mensaje completamente erróneo que fomenta una práctica inadmisible».

“Además de dejar a estos peces indefensos frente a sus depredadores, se rompen los ciclos naturales, afectando el ecosistema marino”, dice. Según explicó el director de Cetmar, institución educativa sonorense que promueve, coordina y gestiona investigaciones para el mejoramiento del medio ambiente marino, el espolón que arrancan las rayas, escondido en el dorso ventral de la cola, “constituye su mecanismo para defenderse de los depredadores».

Desplazadas por las corrientes oceánicas, esta temporada las rayas se acercan a las costas en busca de aguas cálidas, lo que en ocasiones puede provocar accidentes con los bañistas. Como explica Elsa María Coria, veterinaria y directora del Centro de Rescate, Rehabilitación e Investigación de Fauna Silvestre (Crrifs), “estos animales se reproducen una vez al año, entre abril y mayo, cuando se trasladan a zonas poco profundas con fondos arenosos donde el agua es templada. , lo que les ayuda a madurar sexualmente para reproducirse”.

Si bien este tipo de pez no muestra un comportamiento agresivo, al ser pisado puede reaccionar como defensa con un movimiento de la cola para incrustar el aguijón venenoso. Un episodio que las autoridades trataron de evitar realizando la mutación de las espinas, justificando que la especie vuelva a reproducir la parte mutilada.

“Cuando el animal muerde, puede perder parte del aguijón, que luego se regenera. Pero, si se hace de forma brusca, con un tirón, puede dañarlos internamente e incluso provocarles la muerte. No tenemos idea de cuántos de ellos sobreviven”, advierte el veterinario. Según explica, no existe un estudio de impacto ambiental previo que sustente esta decisión, ni se ha realizado un recuento de ejemplares mutilados. Además del estrés que les provoca capturarlos en redes, manipularlos para quitarles el aguijón, que lo sacan con las manos, para luego volver a tirarlos al agua sin ningún cuidado”, cuenta Coria.

como tiburones, Las rayas están protegidas por la Norma Oficial Mexicana NOM-029-PESC-2006, “y su cuidado y preservación es importante para el equilibrio del ecosistema. Estas acciones no solo amenazan la fauna marina y la conservación de esta especie en su hábitat natural, sino también el equilibrio del ecosistema. “Recordemos que somos nosotros los que estamos invadiendo tu hogar”, dice Coria.

Tras la denuncia interpuesta por un grupo de ambientalistas ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), el alcalde del municipio decidió suspender a la responsable de la polémica iniciativa, Elizabeth Guerrero Moreno, quien se desempeñaba como coordinadora municipal de Ecología. Sin embargo, tal y como apunta el director de Cetmar, el episodio de este año no es ninguna novedad.

“Esta es una costumbre que ya se llevaba a cabo en años pasados ​​por otras administraciones. Antes de 2020, el municipio ya colaboraba con los pescadores de la región con esta práctica, aunque no había permiso de una autorización competente para tal fin”, explica. “Ocurrió lo mismo en 2019 e intervino Profepa, pero sin consecuencias”, dice el director de Crrifs.

Para Coria, es fundamental que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente actúe en consecuencia e imponga una sanción ejemplar para que el municipio no vuelva a hacerlo. “Aunque se impongan sanciones económicas, el tema cultural es un factor muy importante en la protección del medio marino, por eso es tan importante promover otro tipo de valores. Necesitamos más educación y concienciación”, concluye Díaz.

Suscríbete aquí hacia Boletin informativo de EL PAÍS México y recibe toda la información clave de la actualidad de este país