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Borrar y cuenta nueva. El presidente, Andrés Manuel López Obrador, se ha reunido por primera vez con los 11 concejales con derecho a voto del Instituto Nacional Electoral, encargados de organizar y velar por la equidad del proceso electoral que comienza dentro de tres meses. La llegada de Guadalupe Taddei a la presidencia del INE ha marcado un antes y un después en la relación entre esta institución y el Gobierno. Días después de acceder a su cargo, la presidenta consejera anunció que bajaría su salario y así zanjó una discusión que había estado en el centro del conflicto entre López Obrador y el anterior presidente consejero, Lorenzo Córdova. En ese momento se inició un lento proceso de acercamiento entre ambas instituciones que ha culminado en este encuentro en Palacio Nacional.
Al salir de la residencia presidencial, Taddei aseguró que fue un encuentro «extremadamente cordial» y «muy productivo», en el que se concretaron los límites de los funcionarios en un proceso electoral. También le advirtieron de la necesidad de respetar el proceso electoral y que, si las denuncias llegan al Consejo Electoral, las resolverá. Esta mañana, López Obrador defendió la reunión para crear un buen ambiente para las elecciones presidenciales. “La conversación tiene el propósito de trabajar de manera coordinada para hacer valer la democracia en el país”, dijo el mandatario.
Nada más ser investida como presidenta del consejo del INE, Taddei se bajó el sueldo, en un acto que fue el primero de una serie de acercamientos que culminaron en la reunión de esta mañana. La idea del encuentro partió de López Obrador, quien busca «garantizar la imparcialidad» de los procesos electorales y sentar las bases de una «nueva etapa» con la organización. Los ediles, por su parte, han accedido a la reunión para “avalar la colaboración” y establecer relaciones pacíficas de cara a las elecciones de 2024.
López Obrador libró una batalla frontal contra la institución desde que, al inicio de su mandato, aprobó una ley que obligaba a que los sueldos de los funcionarios públicos fueran inferiores al suyo, que ronda los 120.000 pesos netos anuales. Los asesores del INE cobraban mucho más que eso. López Obrador interpretó su renuencia a bajar su salario como una señal más de que la institución estaba llena de conservadores que solo pensaban en mantener su cargo. Ahora, aquellas batallas retóricas y momentos de tensión que se vivían cuando Lorenzo Córdova estaba al frente del Instituto quedaron atrás.
Ya lo dio a conocer Adán Augusto López, secretario de Gobernación, durante la reunión que tuvo con Taddei para preparar las elecciones en el Estado de México y Coahuila que se realizaron hace una semana. Allí estaban los ex gobernadores Alfredo del Mazo y Miguel Riquelme; Rosa Icela, secretaria de Seguridad Ciudadana, y titular de la Fiscalía de Delitos Electorales. Tras ese encuentro, López defendió que como un momento para demostrar a los mexicanos que el INE y el Gobierno son capaces de «construir continuidad institucional» y trabajar de manera coordinada con el afán de una «buena actitud», frente a los constantes enfrentamientos de los últimos años.
Para dejar claras sus intenciones, los asesores del INE emitieron un comunicado poco antes de reunirse con el presidente. Quedan solo tres meses para que comience el proceso electoral para decidir al próximo presidente de México, y los regidores quieren asegurar que la organización de los comicios se realice de conformidad con la Constitución y los principios de «imparcialidad y pleno respeto a la el voto.»
La relación de Lorenzo Córdova con el presidente se torció apenas comenzó su mandato. En 2018, cuando López Obrador llegó al poder, Córdova decidió adelantarse a los acontecimientos y proponerle al presidente un recorte salarial en línea con los discursos de austeridad con los que triunfó en la campaña. López Obrador no se lo tomó bien, y desde la presidencia le devolvieron un mensaje claro y que condenaría para siempre las relaciones entre ambos: “Se bajan los sueldos por lo que diga el presidente”, dijo Córdova a este diario. Poco después, el presidente creó una ley para que ningún funcionario gane más que él, unos 120.000 pesos mensuales. Las instituciones que no cumplieron se convirtieron en entidades malignas que solo pensaban en conservar sus privilegios, y que no se preocupaban por el pueblo.
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