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¿Aerolínea maya o mexicana?: Extrabajadores de la aerolínea buscan un acuerdo ‘in extremis’ para vender la marca al Gobierno

¿Aerolínea maya o mexicana?: Extrabajadores de la aerolínea buscan un acuerdo ‘in extremis’ para vender la marca al Gobierno
Viajeros frente a los mostradores de Mexicana de Aviación en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en 2010.
Viajeros frente a los mostradores de Mexicana de Aviación en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en 2010.Guillermo Perea (Cuarto oscuro)

El proyecto de que el nombre ‘Mexicana’ vuelva a surcar los cielos se encuentra en un callejón sin salida. Mientras una parte de los extrabajadores de la destartalada aerolínea luchará hasta el último minuto para llegar a un acuerdo con sus compañeros y poder así vender la marca al Gobierno, el otro grupo, unos 229 exauxiliares de vuelo de la firmes, insisten en que no cambiarán de opinión acerca de mantener sus protecciones en los tribunales, deteniendo la transacción. Pasan los días y al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se le está acabando la paciencia y su mandato, por lo que ha dado como último plazo el 5 de julio. O llegan a un acuerdo y permiten la compra o retiran la oferta de 815 millones de pesos para adquirir el nombre y un puñado de activos. El Ejecutivo incluso baraja un nombre alternativo para su proyecto aeronáutico estatal: Maya Airlines.

A menos de 30 días del último plazo que dio el gobierno federal para comprar la marca y lo que resta de los activos: un par de edificios, simuladores y centros de mantenimiento, el presidente López Obrador envió un par de mensajes a extrabajadores disidentes a reconsiderar su posición y renunciar a sus batallas legales: “Espero que recapaciten porque sería muy bueno que Mexicana regrese. ¿Cuándo va a venir una empresa privada a comprar la marca? Lo estamos haciendo porque tiene que ver con la tradición, es la aerolínea más importante de México”, declaró este jueves el mandatario.

A pesar de las exhortaciones presidenciales, el panorama no es alentador entre ambos partidos. Mientras el grupo demandante hace uso de su derecho legal de llegar a las últimas consecuencias para conseguir el pago de una indemnización, el resto de los exempleados aún confían en que en estos últimos momentos cambiarán de opinión y dejarán avanzar la oferta presidencial. Está en juego la lucha de más de 6.000 trabajadores que, a más de una década de la quiebra de la empresa, aún no han recibido el pago de salarios, beneficios o jubilación perdidos. Todos coinciden en que 815 millones de pesos es una cifra inferior a la que les corresponde, pero una parte de los afectados advierte que es preferible aceptar esta oferta y obtener al menos algo que quedarse, nuevamente, con las manos vacías.

Iván Enríquez, asistente de vuelo de Mexicana por más de 25 años y uno de los jubilados que exige el cumplimiento del premio que ganaron en 2016, enfatiza que no están en contra de la venta de la marca, sino de la distribución que se quiere hacer de la 815 millones de pesos. “No estamos pidiendo más dinero, el premio establece cuánto tenemos cada uno y con lo que se obtiene de la venta del nombre de la aerolínea se cubre eso. Nuestra disconformidad es sobre la distribución del monto, para los directivos puede ser de millones de pesos y para los jubilados, para toda una vida de trabajo, puede llegar a los 70.000 pesos, eso no es parejo ni justo”, refiere.

Enríquez afirma que esa bolsa de recursos no se puede repartir entre los trabajadores sólo en base a criterios de puesto y antigüedad, como pretenden el resto de sus ex compañeros. Ellos, advierte, ya son personas de la tercera edad, en ese momento no tenían salarios muy altos como gerente o piloto y muchos de ellos no lograron reposicionarse en la industria tras la quiebra de la aerolínea. “Somos jubilados, adultos mayores, que hemos recibido pagos parciales muy pequeños, y ahora quieren que renunciemos a nuestros derechos. Se está formando un melodrama en torno a esto. Aquí claramente no somos las víctimas de este proceso. Es decir, tenemos un derecho, un derecho constitucional, quieren que renunciemos a nuestro derecho universal a pagar nuestra pensión”, concluye.

Gonzalo Ortiz, otro de los afectados, advierte que pese a las presiones del presidente y sus excompañeros están «más fuertes que nunca» y no han pensado en renunciar a sus protecciones. El interesado también menciona que ya presentaron una nueva iniciativa a la Secretaría del Trabajo para su distribución para realizar el pago por parte del Ejecutivo. Su propuesta es que ellos, los 229 extrabajadores, reciban alrededor de 150 millones de pesos y el resto se reparta entre sus demás compañeros. Ortiz refiere que este pago que han puesto sobre la mesa es una cifra ínfima en comparación con los casi 3.500 millones de pesos que debería cubrir la adjudicación ganada a favor de las ex azafatas jubiladas.

Tras más de 13 años de terrenos, tanto Ortiz como Enríquez acuerdan que después de julio, si el Gobierno retira su oferta de compra, seguirán con su lucha legal y esperarán a que un particular adquiera los edificios y equipos de la extinta empresa. aerolínea. “En varios foros hemos sentido la presión, tenemos tres sindicatos, dos asociaciones, tres secretarías de gobierno encima que nos están presionando para que nos movamos de nuestra posición, pero no lo consideramos lógico ni justo. acuerdo. No estamos dispuestos a ceder”, zanja.

Desde la otra trinchera, Ada Salazar, secretaria general de la Asociación Sindicato de Auxiliares de Vuelo de Aviación, (ASSA), reconoce que en este momento hay muy pocas posibilidades de conseguir el retiro de las medidas cautelares. “El Gobierno ya tiene una línea, ya que hay un proyecto estructurado que está arrancando y que lo va a poner en marcha de alguna manera. Puede tener el mejor laudo, el laudo más caro, o puede tener el mejor amparo, el amparo más caro, pero si no hay comprador, no se podrá realizar ni consolidar su derecho, ni su amparo, ni tu premio”, añade.

Para el dirigente sindical, si cada trabajador lucha por recuperar cada salario, beneficio y jubilación perdidos que le debían a Mexicana, no habrá dinero para cada uno de los afectados. “No creo que haya compradores que salgan como margaritas todo el tiempo queriendo comprar ese tipo de deuda o queriendo comprar ese tipo de vicisitudes que tiene el tema de Mexicana de Aviación”, concluye. Salazar admite que ante el proceso atrapado por la marca han comenzado a evaluar si el gobierno podría incluso estar interesado en los bienes que forman parte del embargo y en materializar la promesa de contratar a los exempleados de la aerolínea, posibilidad que se ha puesto sobre la mesa. mesa de negociación.

El tiempo sigue su marcha y el acuerdo no llega. El presidente de México ya avanzó en su aerolínea al crear una empresa paraestatal, administrada por las Fuerzas Armadas, para tal efecto, sin embargo, no le queda mucho espacio si pretende cumplir con su propio cronograma de vuelos: diciembre de 2023. El ‘plan B’ de López Obrador para lanzar este plan pasa por renombrar su aerolínea con un nombre alusivo a las culturas mexicanas y este viernes ya lanzó un nombre: Maya Airlines.

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