Una tarde de hace casi 70 años, Elena Garro quemó papeles viejos en su departamento de la calle Nuevo León, en la Ciudad de México. Tiraría manuscritos, cartas, fotografías, recibos al fuego... Esa tarde, casi destruye también su obra maestra, los recuerdos del futuro. Era común que la escritora se deshiciera de sus escritos “para satisfacer las exigencias de su marido”, el poeta Octavio Paz, o por “desdén por su propia obra”. Así lo cuenta la escritora Olivia Teroba en el prólogo de Historias recuperadas por Elena Garro. El libro, publicado este año por la Universidad de Puebla y Ediciones…