De no ser por esas perturbadoras imágenes de presos pandilleros en el penal de seguridad levantado por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, difícilmente le hubiéramos prestado atención a lo que sucede en ese país. O en otros de la zona. Porque el fenómeno de las pandillas trasciende el pequeño Estado, se expande por toda la región, una parte del mundo marcada por la miseria y los gobiernos autoritarios, donde la violencia de los pandilleros encuentra su reflejo en la de sus propias instituciones. Quedó en nuestras retinas aquella fotografía de filas de presos acurrucados, arrodillados, uniformados, con el…