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Chivas aguanta los golpes de Tigres en la ida de la Liga MX

Chivas aguanta los golpes de Tigres en la ida de la Liga MX
Alan Mozo y Diego Lainez luchan por el balón en el partido de ida de la Liga MX.
Alan Mozo y Diego Lainez luchan por el balón en el partido de ida de la Liga MX.Alfredo López (Getty Images)

Primero redondo: Chivas y Tigres salieron ilesos en la ida del fútbol mexicano. Los finalistas empataron sin goles en un partido de fútbol más de estrategia defensiva (0-0). La ventaja se la lleva, con una sonrisa disimulada, al equipo de Guadalajara que recibirá el partido final en su estadio, con el calor de su gente. Los rojiblancos tienen una gran oportunidad de conquistar su 13º título de Liga en el mejor escenario posible este domingo (19:35 horas).

Mucho roce, mucha lucha y falta de puntería. Este fue el resumen de la mayor parte del partido de ida. Los Tigres querían hacerse con el protagonismo aunque no encontraban la forma de resolver el laberinto que les tendía la defensa rojiblanca. Los dirigidos por Veljko Paunovic plantearon la estrategia del cazador: esperar el momento de cualquier error del rival para atacar. Así lo intentaron con un par de delanteros de Isaac Brizuela y Víctor Guzmán. Ante tal cautela, hubo poco espectáculo. No hubo frenesí en busca del gol, ni jugadas memorables, como si se tratara de un partido de temporada regular.

Los felinos, dirigidos por Robert Dante Siboldi, lo intentaron con su mejor once. Esta vez no hubo fiesta para André-Pierre Gignac, el goleador, ni para el hombre de la liga llamado Sebastián Córdova. La falta de precisión a la hora de patear al arco perjudicó al conjunto regiomontano, que necesitaba sacar ventaja antes del domingo, donde Chivas estará de local. Los de Guadalajara se blindaron bien con Gilberto Sepúlveda y Antonio Briseño, aquel Sub 17 campeón con México en 2011. Del ataque tapatío hubo poco que hablar salvo un remate de volea de Brizuela que acabó incrustado en las manos de la afición.

El estadio Universitario, en Monterrey, tuvo un lleno absoluto en sus gradas, una constante cada vez que los Tigres tienen un partido. Desde hace diez años, el club quiere ser considerado grande entre los grandes del fútbol mexicano. Los Tigres apuntan a su octavo título de la Liga MX, uno más los alejaría de otro equipo universitario, los Pumas de la UNAM. A golpe de boleto, los felinos levantaron la Liga en cinco ocasiones entre 2011 y 2019. En 2016 ya ganaron una final ante el mediático América, en 2017 estuvieron cerca de hacerlo ante Chivas y este año saborean su revancha.

Un buen parámetro para comprobar la salud del fútbol mexicano son las Chivas. El equipo de Guadalajara ha hecho parte de su esencia jugar exclusivamente con mexicanos. Ese sentimiento patriótico les ha ayudado a complacer a millones de aficionados, aunque también ha sido una desventaja frente a los otros 17 equipos. Lo cierto es que el equipo de Guadalajara es uno de los semilleros de la selección mexicana, hoy sumida en una crisis deportiva y reputacional. En la plantilla actual destacan Alexis Vega, Alan Mozo, Gilberto Sepúlveda, Roberto Alvarado y Víctor Guzmán, jugador eliminado por motivos no revelados por la Federación Mexicana de Futbol.

Tres de los pilares de Tigres han sido Gignac, el hombre de los goles; Guido Pizarro, guardián del mediocampo, y Nahuel Guzmán, el portero. Es que el tiempo les ha pasado factura y han perdido el fuelle de sus mejores años. Incluso a medio gas, su talento ha sido determinante para que, junto a sus compañeros, hayan llegado a otra final. El tridente de veteranos ha encontrado un buen eco a través de Córdova, Lainez y Quiñones en ataque durante esta última parte del campeonato. Al final contribuyeron poco. Les quedan 90 minutos para demostrar que siguen siendo dignos. Las Chivas imploran por un domingo de gloria.

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