
Eduardo Gattás, alcalde de Ciudad Victoria, capital del estado de Tamaulipas, ha decidido encomendarse (y encomendarse a los más de 300,000 habitantes del municipio) ante una sequía que tiene la represa que abastece a la región en 17.6 % de su capacidad. El funcionario local, emanado del partido Morena y que ganó las elecciones para gobernar la ciudad en 2021, ha informado en las redes sociales que tiene previsto, junto al obispo, una cadena de oración y una misa para pedir agua. No llueve en la región desde que comenzó el invierno en diciembre del año pasado y la escasez de agua comienza a afectar a algunos barrios de la capital, agricultores y ganaderos del centro del estado.
En varios mensajes publicados en sus redes sociales en las últimas dos semanas, Gattás pide a sus gobernados que oren por agua. “Hay que rezar para pedirle a Dios que llueva, que nos caiga una tormenta como la de 2001, que fluyan los ríos y que crezcan los acuíferos”, dijo en un video subido a su cuenta de Twitter el pasado sábado.
Sin precisar fecha, el presidente municipal dijo este viernes que se programa una misa en la que participarán católicos y evangélicos para rezar por la lluvia y reconoció que el escenario en época seca este año no es alentador, reseña el portal Hoy Tamaulipas.
Ante el problema, que ya está provocando un aumento de incendios en la región, según la Coordinación Municipal de Protección Civil, el gobernador de Tamaulipas Américo Villarreal ha anunciado que la entidad iniciará un programa de bombardeo de nubes, una técnica de estimulación artificial de la lluvia, que consiste en disparar yoduro de plata a las nubes. “Estamos lanzando el convenio de colaboración entre el Gobierno del estado de Tamaulipas y la Comisión Nacional de Zonas Áridas, lo anterior lo haremos con vuelos para estimular la lluvia”, dijo Villarrreal durante una conferencia de prensa el pasado lunes. El año pasado, el Gobierno de Nuevo León, encabezado por Samuel García, utilizó esta misma estrategia cuando la entidad tuvo problemas de sequía. La técnica, cuestionada científicamente, se ha convertido en una solución a la escasez de agua que se presenta cada vez más en los estados del norte de México.
Según cifras del Sistema Nacional de Información Hídrica, no es una novedad que la presa Vicente Guerrero, una de las principales a nivel nacional, presente bajos caudales. El último año en el que la presa estuvo cerca de su capacidad máxima, de 3.910 hectómetros cúbicos de agua, fue en 2016. Este viernes, el portal de monitoreo de presas registra un almacenamiento de 689 hectómetros cúbicos en Las Adjuntas, como se conoce también a la Presa Vicente Guerrero. En marzo de 2022 tenía almacenados 1.238 hectómetros cúbicos. En otras palabras, hace exactamente un año, la octava represa más grande de México tenía un 44% más de agua almacenada que ahora.
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