
Más de dos años después de aterrizar repentinamente, acosada por deudas millonarias, la aerolínea mexicana Interjet ha sido declarada formalmente en quiebra. El juez Saúl Martínez Lira, Magistrado Segundo de Distrito en Materia Concursal en la Ciudad de México, ha abierto la etapa de quiebra y con ello también ordena el remate de sus bienes para pagar a sus acreedores. En la sentencia, el juez ha ordenado que con esta venta se busque «obtener el mayor producto posible por su venta, con el fin de hacer efectivo el pago a los acreedores». La quiebra de la aerolínea mexicana se formaliza tras meses en la cuerda floja y continuas promesas de directivos para reflotar las maltrechas finanzas que sumaban pasivos por unos 1.250 millones de dólares. La debacle de la empresa provocó que sus 5.000 trabajadores se declararan en huelga, así como una avalancha de demandas de viajeros que quedaron varados sin reembolsos.
La aerolínea mexicana deberá poner a disposición del conciliador Gerardo Sierra los libros y registros de la sociedad previstos en la Ley de Concursos Mercantiles. La resolución también indica que se suspende la capacidad de la sociedad para ejercer los bienes y derechos que integran la masa concursal. Además, se ordenó la entrega al fideicomisario de los bienes, con excepción de los inalienables, inembargables e imprescriptibles.
Rogelio Rodríguez, experto en derecho aeronáutico de la UNAM, explica que entre los acreedores a los que se les pagará algo con la subasta de bienes está el Servicio de Administración Tributaria (SAT), así como los arrendadores de equipos, proveedores, trabajadores y viajeros afectados. “Es muy posible que no sea suficiente para pagar a los acreedores ya que la empresa estaba en estado de insolvencia. Ahora lo que tiene que revisar el juez es si hubo dolo, el dolo se produce cuando alguien, sabiendo que no puede cumplir una obligación, la contrae. Una de las figuras jurídicas más importantes es la quiebra en fraude de acreedores, es decir, simular la quiebra, un estado de insolvencia para evadir el pago de obligaciones que se conocían previamente. Será un tema relevante en este balance que seguramente será una desventaja para los acreedores para ver si realmente hubo fraude de acreedores”, refiere.
El especialista prevé que el valor que puedan rescatar con la subasta de bienes será poco, si acaso un 10% respecto de las deudas que tengan que pagar. “Tal vez algunas inmobiliarias, oficinas, a ver si en su bodega tienen partes de aviones con algún valor, incluso la marca comercial que vale muy poco en comparación con Mexicana de Aviación, todo eso lo tendrá que decir el síndico”, dijo. especificado. Una vez hecho el avalúo comenzarán los pagos a los acreedores privilegiados y privilegiados, sin embargo, Rodríguez afirma que será un proceso largo y es un nuevo golpe para el sector aeronáutico mexicano.
Desde diciembre de 2020, Interjet ha suspendido decenas de viajes por falta de recursos para operar. Los malos manejos internos y la crisis económica provocada por la pandemia dejaron a la empresa sin opciones. Las primeras señales de alerta se dieron desde 2019 con el cierre de rutas, luego vino el desmantelamiento de su flota, en menos de dos cuartas partes la aerolínea pasó de tener 68 aviones a solo siete. En medio de una crisis interna, la familia Alemán cedió el control de la aerolínea a Alejandro del Valle, sin embargo, el cambio de rumbo no logró frenar los despidos, el impago de nóminas y la debacle operativa. En enero de 2021, sin más aviones en los cielos, sus trabajadores se declararon en huelga denunciando retrasos en el pago de sus salarios e impago de sus prestaciones.
A la denuncia colectiva de sus empleados se sumaron demandas colectivas e individuales de pasajeros que alzaron la voz por la cancelación unilateral de vuelos y cobros indebidos. A fines del año pasado, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) dio a conocer que, luego de una pelea judicial, un juez ordenó que la empresa pague unos 144 millones de pesos a 7,000 viajeros que denunciaron numerosos fallos de Interjet entre 2018 y 2020. Los problemas rodearon a Interjet en varios frentes a fines de 2020, además del impacto de la crisis de la pandemia en las operaciones, la aerolínea bajo costo comenzó a engrosar sus deudas por combustible, nómina e impago de impuestos.
Ejecutivos de Interjet manifestaron, en un primer momento, que aún estaban trabajando para llegar a un acuerdo con sus acreedores y con nuevos inversionistas para poder volver a volar. Sin una propuesta en firme sobre la mesa ni la realización de una inyección de capital, el juez Martínez Lira ha oficializado el desenlace que parecía más probable para la aerolínea mexicana: la quiebra. Así, la debacle de Interjet, firmada este lunes ante un tribunal, se suma a la reciente quiebra de otra aerolínea regional mexicana, Aeromar.
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