
«Tanta muerte es un llamado a trabajar por la justicia y la seguridad», dice el comunicado que la Conferencia Episcopal Mexicana publicó este lunes para convocar a un diálogo nacional por la paz en el que pretenden crear una respuesta colectiva «viable a las autoridades y el país» frente a la violencia. La publicación comienza aludiendo a los asesinatos de los sacerdotes jesuitas en Chihuahua, Javier Campos y Joaquín Mora, en junio de 2022, y finaliza con la denuncia sobre la muerte de 40 migrantes en la estación migratoria de Ciudad Juárez, el pasado 27 de marzo.
No es la primera vez que los obispos mexicanos suben el tono en el inevitable debate en torno a la violencia en México. El asesinato de los jesuitas el año pasado abrió una brecha en el gobierno. Las autoridades eclesiásticas insistieron entonces en pedir un cambio en una política de seguridad que consideran fallida, llamaron a celebrar misas en todo el país por los sacerdotes asesinados y el resto de las víctimas, e incluso hubo pequeñas marchas de feligreses y religiosos en la capital. . . El comunicado de este lunes, en cualquier caso, va un paso más allá al convocar a diferentes actores de la sociedad civil a una reunión para definir posibles soluciones.
Las autoridades eclesiásticas que suscriben el documento han criticado la actuación de los gobiernos de todos los niveles en el control de la delincuencia en distintos puntos del territorio mexicano, y han criticado su incapacidad para frenar la violencia: «El hecho de haber encontrado al principal responsable del asesinato de los jesuitas, muestra cómo los territorios están gobernados por economías criminales que han crecido por la dejadez del Gobierno en todos los niveles, que el problema de la inseguridad prevalece en la Sierra Tarahumara y en todo el país”, dicen.
Mensaje de la CEM, la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México, la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús y la Dimensión Episcopal de Laicos.
HACIA EL DIÁLOGO NACIONAL POR LA PAZ
Tanta muerte es un llamado a trabajar por la justicia y la seguridad pic.twitter.com/vWIgKQjvjz— CEM (@IglesiaMexico) 3 de abril de 2023
El Episcopado ha fijado fecha y lugar para el diálogo: del 21 al 23 de septiembre en la Universidad Iberoamericana de Puebla, donde han convocado a “voces calificadas de la sociedad civil” con el objetivo de desarrollar una Agenda Nacional de Paz y articular las iniciativas lugares de paz “Es hora de convocar a los especialistas, conocer las mejores prácticas locales, escuchar a las víctimas, a los indígenas, a los migrantes, tomar en cuenta a quienes han logrado mantener bajos los índices de criminalidad en los territorios, las iglesias y quienes están participando en los diálogos por la paz y en los foros de justicia y seguridad”, señalan.
El 20 de junio, los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales, 78 años, y Joaquín Mora, de 80 años, dentro de la iglesia de la comunidad Cerocahui, en la Sierra Tarahumara, en el Estado de Chihuahua. Los jesuitas albergaban a un perseguido, el guía turístico Pedro Palma, de 60 años, quien también fue asesinado por hombres armados que irrumpieron en el recinto. A raíz de estos hechos, el Episcopado hizo un llamado al Gobierno de México a cambiar su estrategia de seguridad ante la violencia.
A dos días del asesinato de los sacerdotes, la Fiscalía de Chihuahua ofreció una histórica recompensa de cinco millones de pesos para encontrar a José Noriel Portillo Gil, alias el torcido, presunto asesino de los dos sacerdotes, de un guía turístico y la desaparición de cuatro personas. El Chueco estaba en la mira de las autoridades desde 2018. No fue sino hasta el 23 de marzo que se reportó el hallazgo del cuerpo de El Chueco, en la Sierra de Coix, en el Estado de Sinaloa.
“La violencia nos pone ante Jesús Crucificado para denunciar toda injusticia humana, que ahora se ha manifestado en la tragedia que han sufrido nuestros hermanos migrantes, muriendo consumidos por el incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez, Chihuahua, por la irresponsable omisión de la autoridades”, finaliza el comunicado junto al llamado a la sociedad civil para que esta Semana Santa sirva “para transformar tanta muerte en un llamado comunitario a trabajar por la paz”.
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