
En la última milla de su gobierno, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha enviado al Congreso un ambicioso paquete de reformas para brindar al sector público mayores facilidades en la construcción de proyectos y limitar las prerrogativas del sector privado. De aprobarse la iniciativa, la Administración federal podrá iniciar la construcción de obras sin necesidad de contar con todos los permisos exigidos hasta ahora, se facilitará la terminación de contratos con particulares de forma anticipada, el pago de indemnizaciones será se reducirá y se permitirá la revocación. de permisos y concesiones de particulares en aras del bien público. La aprobación de la reforma, que modifica 23 leyes secundarias, requiere de la mayoría simple de los legisladores, condición que Morena y sus aliados cumplen sin problema en el Congreso federal.
La propuesta del Ejecutivo ya ha generado una intensa polémica entre bastidores: la mayoría de las voces empresariales advierten que los cambios implicarán una mayor discrecionalidad del Gobierno en el otorgamiento de permisos y concesiones y afectarán los derechos de proveedores y grandes empresas. Por su parte, los analistas afirman que las reformas son positivas porque el Estado recuperará su rol central como constructor y prestador de servicios públicos, mientras se combaten los monopolios privados.
La iniciativa de reforma fue firmada el 23 de marzo por el presidente López Obrador y enviada a la Cámara de Diputados un día después. El documento hace referencia a que durante el «período neoliberal» se dio preferencia a las empresas privadas sobre el Estado en la prestación de servicios públicos y la construcción de obras. Esta política, agrega el documento, terminó debilitando al Estado y beneficiando intereses privados en detrimento del bien público. La corrupción, que existía, dejó de estar sola en la esfera pública y forjó una relación íntima con los empresarios, cita. El Ejecutivo defiende que esta profunda reforma busca tres grandes objetivos: revertir los actos de corrupción, prevenir actos lesivos al interés público y fortalecer la administración pública federal.
Más poder para el estado
A partir de la reforma, se establecerá la obligación de incluir, en todos los contratos que celebren las entidades gubernamentales a nivel nacional e internacional, una cláusula de terminación anticipada por razones de interés público. Esta reserva también se denomina «cláusula exorbitante» y busca que los contratos sean considerados «administrativos», no privados. “Esta cláusula otorga prerrogativas a la administración pública sobre los particulares, para que el Estado pueda dar por terminada la relación jurídica de forma anticipada y unilateral cuando sea de interés público, general y social”, señala la iniciativa. Los funcionarios encargados de los contratos deberán incluir la «cláusula exorbitante», bajo pena de incurrir en delitos administrativos, precisa.
Se propone una nueva figura legal de «revocación» para dejar sin efecto los actos administrativos «que puedan afectar el interés público». Serán objeto de esta revisión las concesiones, permisos, autorizaciones o licencias otorgadas a particulares para la prestación de un servicio o para la explotación, uso o aprovechamiento de bienes federales. Según la propuesta, estos actos administrativos podrán ser revocados si se considera que han dejado de cumplir los fines del Estado o beneficiar a la sociedad y que, de continuar, afectarían al erario oa la población. También se propone que, en algunos casos, en lugar de revocarlas, se modifiquen los términos de las autorizaciones para establecer nuevas condiciones que deberá cumplir el titular. Esta medida afectaría permisos para minería, aeropuertos, carreteras, espectro radioeléctrico —para señales de radio y televisión—, entre otros.
La iniciativa también plantea nuevas facultades para el Ejecutivo federal, que ahora podría asignar directamente a entidades paraestatales la prestación de servicios públicos, así como el uso y aprovechamiento de bienes federales, por razones de utilidad pública o seguridad nacional. Además, estas autorizaciones —concesiones, permisos o licencias— tendrán una vigencia indefinida, a diferencia de lo que sucede cuando el titular es particular, en cuyo caso los permisos tienen una duración limitada. López Obrador, de hecho, ya puso en marcha esta nueva disposición con la creación de un satélite de empresas estatales bajo la dirección de las Fuerzas Armadas para gestionar proyectos emblemáticos de esta Administración, como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), el Tren Maya , el Tren Transístmico y un puñado de aeropuertos regionales del país.
El conjunto de reformas introduce el criterio de «confianza en el sector público», que establece que los proyectos prioritarios de infraestructura para la defensa y seguridad nacional y el desarrollo social y económico del país podrán ejecutarse de forma rápida e inmediata, sin necesidad de tramitar los mismos permisos. requerido para proyectos privados. Esta modificación legislativa permitiría al Gobierno iniciar obras de infraestructura sin tener que contar con el cúmulo de dictámenes y autorizaciones —de impacto ambiental, de uso de suelo, de servidumbre— que actualmente se requieren para su inicio. Estos permisos podrán gestionarse simultáneamente al inicio de la obra. El trasfondo de esta propuesta es que la Administración de López Obrador ha tenido que lidiar con múltiples obstáculos para avanzar en sus emblemáticos megaproyectos por no contar con derechos de vía, como la construcción de los distintos tramos del Tren Maya y la línea del Tren. Cercanías que conectará con AIFA.
El proyecto de reforma pretende establecer límites a los montos pagados por el Gobierno en concepto de indemnización como consecuencia de sentencias judiciales o procesos arbitrales, tanto nacionales como extranjeros. Según el documento, solo en 2020, los procesos arbitrales contra el Estado significaron el pago de indemnizaciones a favor de particulares por más de 4.200 millones de pesos. Dos ejemplos concretos del millonario costo de los arbitrajes nacionales e internacionales: la cancelación de la construcción del aeropuerto de Texcoco en 2019 significó un desembolso de 113,327 millones de pesos, mientras que la Comisión Federal de Electricidad aún enfrenta 21 litigios con particulares que, de perder en corte, significará grandes sumas.
Los cambios legales abren más la puerta a la participación de empresas internacionales en licitaciones públicas cuando ofrecen un mejor precio y también para evitar los monopolios nacionales y la colusión empresarial, como sucedió en el sector farmacéutico. Además, se está considerando la posibilidad de realizar pagos anticipados de más del 50% a algunos proveedores para la adquisición de equipo médico, equipo para seguridad pública o seguridad (militar) nacional, así como maquinaria para el desarrollo y mantenimiento de infraestructura. .
La politóloga Viri Ríos cree que este paquete de reformas busca dar certeza a los vacíos o ambigüedades legales que las empresas, de la mano de los bufetes privados, aprovecharon en los tribunales en beneficio de los contratistas. “¿En qué momento el Estado le quitó la facultad de administrar [bienes], cuando por definición el Estado es un administrador público? La iniciativa privada está en la cocina de la generación de leyes en este país y en la generación de procesos judiciales. Es tan profundo que su ideario se convirtió en ley, y su ideario es crear un Estado inválido e incapacitante, porque así la iniciativa privada es la única con competencia para innovar, para producir, para construir, y así también se crean privilegios legalizados”, explica en una entrevista. “Creo que esta es una discusión muy importante, donde el trasfondo es: ¿Queremos un Estado capaz o incapaz, y hasta qué punto estamos dispuestos a darle capacidad de derecho al Estado, con los pesos y contrapesos del sistema democrático?”. agrega el académico y escritor.
Las letras pequeñas de la reforma
Desde sus trincheras, los empresarios advierten que esta reforma es inconstitucional y viola acuerdos internacionales como el TMEC —el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá—, por lo que prevén una avalancha de protecciones si es aprobada por el Congreso. José Medina Mora, presidente de la patronal mexicana, Coparmex, critica la intención del Gobierno de elevar las prerrogativas de trámite y la prioridad de las obras estatales a través del principio de «confianza administrativa» en detrimento de las privadas. “Las modificaciones propuestas son una mala señal para los mercados, demuestran que México no respeta el estado de derecho ni los tratados comerciales internacionales, incluido el TMEC, lo que podría abrir un nuevo frente de conflicto con Estados Unidos y Canadá. “, menciona Claus von Wobeser, presidente de la Cámara de Comercio del país, afirma que la propuesta, lejos de ayudar a combatir la corrupción, ahuyentará los flujos de inversión extranjera que podrían aterrizar en México a través de la Nearshoring
El analista en temas económicos Pedro Tello explica que tiene razón el Gobierno cuando pretende establecer elementos para suspender anticipadamente los contratos firmados con proveedores, siempre y cuando especifique con absoluto detalle cuáles serían las causales de cancelación. “El problema es que en la iniciativa que ha enviado el presidente quedó tan generalizado el número de causales de cancelación de contratos que lo único que genera es un perjuicio a la protección jurídica de los proveedores del sector público”, precisó.
Tello señala que estas reformas reducen unilateralmente el monto de la indemnización que se pagaría a las empresas que se vean afectadas por una decisión gubernamental, crean un mayor margen de discrecionalidad entre las autoridades a la hora de interpretar la ley, y al mismo tiempo reducen la protección jurídica que brindan. debería tener. personas que hayan celebrado un contrato con el gobierno federal. “Si uno revisa, digamos, en la historia de los últimos diez años, a cuántas empresas el Gobierno ha tenido que pagar grandes indemnizaciones, la verdad es que son un puñado de empresas. Estamos hablando de excepciones y no de casos repetidos en la materia. Yo creo que el tema de la compensación se puede modificar a partir de un análisis técnico, legal y comercial en el que participen las partes directamente involucradas”, zanja.
El diputado Salvador Caro, de Movimiento Ciudadano, advierte que la reforma podría servir como incentivo del Gobierno para presionar electoralmente a los empresarios. “Esta es una reforma con la que, en esta etapa de cierre del sexenio, se busca tener control sobre los proveedores del Estado. Ese es el propósito principal. Si haces algo que no le gusta al gobierno, cancelarán tu contrato. Si te presentas en un acto público con candidatos de otros partidos, o se enteran de que financiaste a otro [opositor]o que te fueron a tocar a la puerta, te van a cambiar las reglas y te vas a quedar a medias y vas a perder dinero”, asegura.
Parece difícil que este ambicioso paquete de reformas sea discutido en la actual sesión del Congreso, que finaliza el 30 de abril. Será, en todo caso, en el último tercio del año. Esto significa que López Obrador tendrá aún menos tiempo para aplicar en su propia Administración los cambios legales que persigue con este plan legislativo. En cualquier caso, es un regalo para quien le suceda en la Presidencia.
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