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“Soy el primero en registrarme, soy el primero en ser separado del cargo y soy el primero en las urnas”. Esas fueron las primeras palabras de Marcelo Ebrard luego de presentar este miércoles su registro como candidato a la contienda interna de Morena de cara a las elecciones de 2024. Es un mensaje claro para el otro. tapas, sus compañeros de partido y rivales en la lucha por la sucesión presidencial, sobre la que ha sido su estrategia en las últimas semanas: buscar marcar el ritmo de la contienda e intentar luchar hasta la recta final. El ahora excanciller dijo estar listo para iniciar dos meses de giras por el país a partir del próximo lunes, aunque no quiso adelantar cuál será su primera parada para no mostrar sus cartas al resto de aspirantes. “Va a ser una sorpresa”, dijo Ebrard, quien aseguró tener medio millón de voluntarios que apoyarán su campaña.
El registro de la primera corcholata del partido de Andrés Manuel López Obrador se dio en una breve conferencia de prensa en un hotel de la Ciudad de México y ante la mirada seria de la dirigencia del partido, Mario Delgado y Citlalli Hernández, quienes han asumido un rol institucional para proyectar una imagen de imparcialidad hacia la encuesta que definirá al candidato de Morena a la presidencia. Ebrard presentó el documento que certifica su renuncia a la Cancillería, entregó un sobre cerrado con dos propuestas de colegios electorales para realizar «encuestas espejo» para dar certeza a los resultados y tuvo que leer una carta de compromiso en la que prometió para “evitar enfrentamientos personales y descalificaciones” frente a sus rivales y el proceso interno que conduce la formación gobernante. En el costado derecho de la pancarta colocada por la dirección partidista se leía “Unidad”.
Pese al guión de la ceremonia, Ebrard encontró los márgenes para seguir posicionando su campaña y dar algunos atisbos de cómo encarará el camino hacia el 6 de septiembre, cuando se espera que Morena anuncie los resultados. “Será una campaña austera”, dijo el exfuncionario. Fiel a su estilo de apelar al simbolismo, se enfundó un chaleco color cereza, el color de su partido, y se puso una remera que usó durante la campaña de López Obrador a la presidencia en 2018. “Marcelo, Morena, México” y “Sonríe, todo estará bien”, fueron frases que quedaron como consignas y como una frase entre líneas de que por ahora no hay “plan B” más que buscar ser el abanderado del movimiento del presidente.
“Nos hemos puesto de acuerdo, como ya escucharon –un compromiso de todos los que participamos– de evitar campañas sucias, división”, comentó acompañado de su esposa, la exdiplomática hondureña Rosalinda Bueso. Ebrard dijo que será el jueves cuando revele cómo va a financiar su campaña, luego de que fracasara la propuesta que había hecho de que Morena diera un fondo común de recursos a todos los aspirantes.
Ante las acusaciones de la oposición por no respetar los tiempos establecidos por la ley electoral e iniciar las precampañas cinco meses antes de los plazos establecidos, la dirigencia del partido defendió que se trata de un «proceso interno» y que los postulantes no son «precandidatos». . , sino «coordinadores» para defender la llamada Cuarta Transformación, el proyecto político de López Obrador. Independientemente de los tiempos, otro de los posibles choques con la normativa electoral fue el financiamiento de las campañas de los tapas: Si Morena le dio recursos a sus aspirantes, se arriesgó al control de las autoridades electorales.
Delgado, consciente de la ola de desafíos que preparan los demás partidos, dijo que el lunes habrá una reunión con los comités estatales de Morena para definir «todo lo que se puede y no se puede hacer». El presidente de la formación dijo que «el proceso se circunscribe en las actividades que puede hacer su partido» y «en los márgenes que marca la ley». “Tendrán que organizarse con sus propios recursos”, declaró sobre los participantes.
“Esta vez es de mujeres y es de hombres, es hora de hacer equipo”, dijo Ebrard en referencia a una de las consignas de Claudia Sheinbaum, quien dejará este viernes la jefatura de Gobierno para enfocarse en su campaña partidista. También será el último día de Adán Augusto López en el Ministerio del Interior. Ricardo Monreal hizo lo propio y solicitó una licencia en el Senado, al igual que el legislador del Partido Verde Manuel Velasco. Gerardo Fernández Noroña, del Partido Laborista, cierra la lista de aspirantes, salvo que la diputada Yeidckol Polevnsky tenga entrada in extremis al club de tapas, a pesar de las reticencias de Delgado. La etapa de la gira cierra a fines de agosto, cuando se completará la encuesta de Morena. «¡Presidente, presidente!» Gritaron más de una veintena de colaboradores del excanciller, quien busca mantener el impulso hasta la recta final de la carrera por la sucesión más larga en la historia de México.
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