La virtual presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum, respondió con determinación a las recientes advertencias emitidas desde Estados Unidos respecto a la gestión de los vuelos de carga en el país. En un mensaje claro, enfatizó que México es una nación independiente y que las decisiones en aviación y comercio seguirán siendo autónomas, priorizando siempre el interés nacional.
La declaración de Sheinbaum ocurre en un contexto de crecientes tensiones bilaterales vinculadas a la reestructuración del tráfico aéreo en México, especialmente debido al traslado de operaciones de carga del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). Esta decisión, llevada a cabo durante la gestión del presidente Andrés Manuel López Obrador, causó preocupación entre los operadores logísticos estadounidenses, quienes afirman que ha impactado sus operaciones y negocios.
No obstante, las autoridades mexicanas han afirmado que esta medida se basa en motivos de seguridad, congestión en el espacio aéreo y eficiencia logística. El AICM ha experimentado una creciente acumulación de vuelos, lo cual ha llevado a un reajuste en su utilización, dando prioridad a los vuelos de pasajeros y permitiendo espacio para optimizar la operatividad total. En este sentido, el AIFA ha sido presentado como una opción viable, moderna y con suficiente capacidad para manejar el tráfico de carga aérea.
Durante una rueda de prensa, Sheinbaum destacó que, aunque México sostiene una conexión estrecha y cooperativa con Estados Unidos, eso no significa que aceptará presiones sobre decisiones que son de índole interna. “Somos una nación independiente y soberana, y operamos conforme a nuestro propio sistema legal y nuestras prioridades logísticas”, declaró. Añadió que el país siempre estará abierto al diálogo, pero fundamentado en el respeto recíproco.
El asunto ha ganado relevancia en la esfera diplomática después de que ciertas voces en Washington sugirieran la posibilidad de implementar represalias comerciales si se percibe que las recientes normativas en México perjudican intereses de firmas estadounidenses o infringen pactos internacionales. Esta posición ha sido contestada por funcionarios mexicanos, quienes aseguran que no hay ninguna transgresión de convenios ni discriminación hacia empresas extranjeras.
En esta línea, Sheinbaum afirmó que su gobierno continuará con una política de apertura para tratar cualquier discrepancia con los socios comerciales, pero sin sucumbir a presiones externas. Subrayó que el crecimiento del sector aeroportuario del país es parte de una estrategia nacional para descentralizar y modernizar las infraestructuras, lo que a medio y largo plazo será ventajoso para los participantes tanto nacionales como extranjeros.
La presidenta virtual mencionó asimismo que el AIFA, en lugar de ser un impedimento, proporciona beneficios competitivos para el sector de carga, ya que posee instalaciones contemporáneas, menos congestión y una conexión terrestre ventajosa. Resaltó que el apoyo a este aeropuerto es parte de un plan completo para revitalizar el crecimiento del centro del país y optimizar la logística a nivel nacional.
El tema ha desatado reacciones divididas entre expertos en comercio internacional, operadores logísticos y sectores empresariales. Algunos han solicitado mayor diálogo entre ambos países para evitar una escalada en el conflicto, mientras que otros respaldan la postura del gobierno mexicano, enfatizando la importancia de mantener el control sobre la planificación del desarrollo nacional sin interferencia externa.
A medida que se aproxima el cambio de administración en México, la relación bilateral con Estados Unidos se perfila como uno de los temas más complejos y relevantes para el próximo sexenio. Con este primer posicionamiento frente a un asunto sensible, Sheinbaum marca una línea clara de continuidad con la actual política exterior, basada en la defensa de la soberanía y el respeto mutuo en las relaciones internacionales.
El futuro de las operaciones aéreas, los tratados comerciales y las tensiones logísticas entre ambos países dependerán ahora de la capacidad de ambas administraciones para encontrar soluciones conjuntas sin recurrir a medidas coercitivas ni unilateralismos que dañen la cooperación histórica entre las dos naciones.

