
Polémico, senador, beligerante, líder minero. Todos, adjetivos para un solo nombre: Napoleón Gómez Urrutia, secretario general del Sindicato Nacional de Mineros. Economista de profesión, heredero de la dirigencia gremial de la mano de su padre, Napoleón Gómez Sada, el ahora también senador por Morena puede presumir de ser el líder de los trabajadores mineros por más de 21 años. Su liderazgo, sin embargo, ha estado marcado por denuncias de presunta malversación de fondos, oposición frontal de grandes empresas como Grupo México y un autoexilio de 12 años en Canadá. Y a pesar de todo esto, Gómez Urrutia sigue al frente de uno de los sindicatos más importantes del país con una cantera de 14.000 afiliados.
La última batalla del dirigente gremial de 78 años se desató esta semana cuando la empresa minera Grupo México, principal productora de cobre del país, lo acusó de estar detrás de la denuncia laboral presentada por Estados Unidos en su contra por supuestas violaciones a la ley. libertad de expresión. asociación gremial. La empresa, propiedad del millonario Germán Larrea, aseguró que la acusación fue orquestada por Gómez Urrutia para obtener un nuevo espacio político y así evitar pagar una indemnización de 55 millones de dólares que, supuestamente, les debe a sus afiliados.
Gómez Urrutia hizo caso omiso de la incendiaria acusación y prefirió ocupar su tiempo estos días para felicitar a la recién designada secretaria del Trabajo, Marath Bolaños: “Confío en su compromiso con esta nueva tarea para consolidar la transformación en la cultura del trabajo, plena bien- bienestar y la prosperidad de los trabajadores mexicanos”, escribió a través de su cuenta de Twitter.Un gesto significativo dado que pocas horas antes el propio presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, reveló en su conferencia matutina la mala relación entre el exsecretario, Luisa María Alcalde, y el líder minero.
Una polémica más a un personaje que desde que asumió las riendas del sindicato, en 2002, no ha pasado desapercibido. Nació en Monterrey Nuevo León, estudió Economía en la Unam y tiene estudios en Oxford. Su carrera política se inició en el sector laboral del Partido Revolucionario Institucional (PRI). En 2002, con la muerte de su padre, Napoleón Gómez Sada, heredó la secretaría general del sindicato minero, cargo que sigue ocupando con amplios índices de aprobación de los trabajadores.
Lejos de rehuir la confrontación, Gómez Urrutia la ha utilizado a su favor. En 2006, tras el derrumbe de una mina de Grupo México en Pasta de Conchos, Coahuila —en el que perdieron la vida 65 mineros—, el dirigente sindical fue uno de los primeros en acusar directamente a Larrea de la tragedia. El dirigente gremial ha sido una de las voces más críticas contra la minera y su dueño por las condiciones laborales y supuestas prácticas negligentes en materia ambiental.
La carrera de Gómez Urrutia también ha acumulado sus propias polémicas, acusaciones y denuncias. El mismo año de la tragedia de Pasta de Conchos, en 2006, fue acusado de un presunto desvío de recursos por un presunto fraude de 55 millones de dólares en perjuicio de los mineros. Tras las acusaciones en su contra, Gómez Urrutia se autoexilió en Canadá. Desde allí ejerció su liderazgo gremial, se reunió con otras asociaciones gremiales y lanzó dardos contra sus detractores. Tras 12 años de ausencia, regresó a México en 2018 de la mano de López Obrador, quien le ofreció un escaño en el Senado. A su regreso, Gómez Urrutia afirmó con estilo que fue víctima de una «persecución política» maniobrada por los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón y por los empresarios mineros.
Ahora bien, desde su frente en el Poder Legislativo, el dirigente minero no ha guardado su clara oposición a las grandes mineras, al punto de impulsar la última reforma para el sector mediante la cual se eliminan las prerrogativas de concesiones y permisos para las empresas del proyecto de ley. Grupo México, Minera Frisco y Fresnillo. Los cambios no han sido para menos si se considera que México es el principal productor de plata del mundo y uno de los mayores extractores de oro y cobre. Las más de 200 empresas mineras que operan en el país dan empleo directo a más de 300.000 personas.
Manuel Fuentes, experto en derecho laboral, reconoce que el dirigente minero es un personaje polémico, sin embargo, advierte que goza de tal popularidad que le ha permitido seguir al frente del gremio, incluso en el exterior. Fuentes menciona como uno de los principales éxitos de su liderazgo haber logrado aumentos salariales por encima del promedio nacional para los miembros de su sindicato. “El gremio minero es uno de los más activos en las luchas por la titularidad de los contratos, es un gremio vivo y combativo”, dice.
Gómez Urrutia, a pesar de todas las denuncias y polémicas en su contra, sigue siendo apoyado por los mineros porque ha obtenido beneficios salariales y mejores condiciones laborales para sus afiliados. “A lo largo de los años su imagen personal se ha fortalecido mucho y me parece que ese atributo ha contribuido a un liderazgo que ha mantenido unido al gremio”, concluye el especialista en derecho.
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