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La expropiación por parte del Gobierno de un tramo ferroviario concesionado a Ferrosur en Veracruz ha supuesto un batacazo en la fortuna del millonario mexicano Germán Larrea y una pérdida de valor en sus empresas. Luego de que se publicara el decreto de expropiación y la Secretaría de Marina ocupara los 120 kilómetros de vías férreas en conflicto, el viernes pasado la riqueza del dueño del grupo México ha decaído: si un día antes del Decreto Ejecutivo acumuló 30 mil 100 millones de dólares, al cierre de este lunes su fortuna era de 28.300 millones de dólares, según el índice de multimillonarios de Bloomberg. En menos de una semana, el segundo hombre más rico de México perdió $1,830 millones de su fortuna.
El decreto de expropiación del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, también ha provocado una caída en las acciones del conglomerado industrial Grupo México y su filial Grupo México Transportes, esta última es la firma que administra directamente Ferrosur. Desde que se anunció el decreto de expropiación, las empresas de Larrea han perdido más de 59.287 millones de pesos en valor de capitalización, unos 3.200 millones de dólares.
Las acciones de Grupo México acumularon una pérdida de 7.6% al pasar de 83.77 pesos el jueves a 77.35 pesos al cierre de la jornada bursátil del martes. La caída en el valor de los títulos representa una pérdida para los inversionistas de 49.979 millones de pesos, ya que su capitalización bursátil cayó de 652.149 millones de pesos a poco más de 602.000 millones de pesos. En la misma dirección, su filial Grupo México Transportes reporta una caída de 5% en el valor de sus títulos, al pasar de 41.29 pesos a 39.16 pesos. Esto representa una pérdida en el valor de mercado de poco más de 9,300 millones de pesos, al cierre de la Bolsa Mexicana de Valores.
Tras el decreto de expropiación y en vísperas de definir al nuevo dueño de Banamex —donde Larrea aparece como principal postor— el lío entre Grupo México y el gobierno federal está en un punto de no retorno. El conglomerado industrial ya analiza las acciones legales que emprenderán tras lo que calificaron como un acto «sorprendente», mientras que el mandatario, desde Palacio Nacional, defendió la toma del tramo ferroviario, calificando que la concesión en disputa fue recuperada en favor de la nación e incluso reprochó que si no logró llegar a un acuerdo previo con el magnate minero fue por la exigencia de Larrea de recibir una compensación de 9.500 millones de pesos, unos 531 millones de dólares.
A diferencia de otros empresarios que han hecho de su identidad una extensión de sus marcas, Larrea, de 69 años, siempre ha apostado por la discreción. Un perfil bajo que ha salido a la luz cada vez más tras dar a conocer su intención de comprar Banamex. El segundo hombre más rico de México, solo detrás del magnate Carlos Slim, ha consolidado su riqueza en una amplia cartera de proyectos que incluyen minas de cobre, plataformas petroleras, ferrocarriles e incluso cines.
Heredero del negocio minero, Larrea asumió la dirección del emporio familiar de manos de su padre, Jorge Larrea, a fines de la década de 1990. Si bien la empresa operaba desde mediados del siglo XX, su auge se produjo justo en este momento, en consonancia con la ola de privatizaciones que apoyó al Gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). En esos años, el grupo compró la histórica mina Compañía Minera de Cananea (hoy Buenavista del Cobre) en el Estado de Sonora y cotizaron en la Bolsa Mexicana de Valores. Hoy, además de un puñado de yacimientos en México, tienen proyectos en EE.UU., Perú y España.
El auge de la extracción de metales permitió al grupo consolidarse en otros frentes. Así creció el negocio del transporte ferroviario y las plataformas petroleras, donde la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex) se convirtió en uno de sus clientes favoritos. Finalmente, en 2008 se llegó a la guinda del pastel con la adquisición de Cinemex. En una década, la fortuna del empresario minero se multiplicó, si en 2008, la revista Forbes Estimó su fortuna en 7.300 millones de dólares, en 2018 su patrimonio ya superaba los 17.300 millones.
Su ascenso en el mundo empresarial no ha estado exento de escándalos: la tragedia en la mina Pasta de Conchos en Coahuila en 2016, cuando una explosión sepultó bajo tierra a 65 mineros de la empresa; el desastre ecológico con el vertido de residuos tóxicos en el río Bacanuchi (Sonora), en 2014, son algunos de los puntos más polémicos que han empañado su trayectoria empresarial, pero no la acumulación de riqueza, que hasta el pasado jueves ya superaba los 30.000 millones dólares Horas después, el gobierno de López Obrador decidió dar un golpe sobre la mesa y darle un golpe directo a su negocio.
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