La desaparición de cinco jóvenes en Zapopan reaviva el trauma de la violencia en Jalisco
Arturo Robles salió de casa, fue a trabajar y a las 7:44 de la mañana envió su último mensaje a su familia. Dijo algo inocuo, cotidiano, ordinario, el tipo de mensaje que envías cuando no puedes imaginar que estás a punto de desaparecer: que iba a desayunar. Ya no leyó la respuesta, enviada 16 minutos después. Su rastro desapareció la mañana del lunes 22 de mayo y la vida siguió su curso como si nada en Jardines Vallarta, en Zapopan, Jalisco. “Se ha ido la semana y no sabemos nada más”, lamenta por teléfono su hermana, Beatriz Robles. Ese día…




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